marzo 27, 2022

El establecimiento de objetivos en las adicciones

El establecimiento de objetivos es una herramienta crucial para dar dirección a la existencia y poder lograr una vida plena.

Mediante los objetivos se puede encontrar la motivación y la concreción para disipar la ambigüedad y la indecisión en la que se puede encontrar la persona una vez es consciente de su problemática.

En un principio, puede parecer que es sencillo proponerse objetivos, pero es difícil lograrlo. Para conseguirlo se necesita constancia, orden, visión y un camino a seguir coherente con los valores y la esencia de la persona. Para trazar tal camino se ha de desglosar el objetivo principal en pequeñas metas.

Estas pequeñas metas han de ser sencillas, asequibles, concretas y realistas. Si no tienen tales singularidades pueden generar frustración y desmotivación en el individuo, ya que el adicto se caracteriza por mostrar baja tolerancia a la frustración, por la búsqueda de sensaciones y la tendencia a la satisfacción inmediata. Sobre todo, al inicio del tratamiento, ya que el paciente no dispone de tantas herramientas para afrontar el malestar. Por lo tanto, estas tendencias pueden gestionarse mediante el logro de objetivos.

Una vez la persona alcanza una meta, ésta le sirve de trampolín para la siguiente, ya que aumenta su autoeficacia, su autoconcepto y le genera un refuerzo positivo para seguir con el proceso terapéutico. Por otro lado, estimula las capacidades relacionadas con el glóbulo prefrontal (planificación, reflexión, iniciativa etc.…). Es decir, trata sobre la impulsividad, el déficit de autocontrol emocional, la apatía etc…. factores que predisponen a la adicción y al consumo.

¿Entonces que pasos se han de seguir para establecer objetivos?

Primero se ha de definir el objetivo. Para definirlo uno ha de responder a la siguiente pregunta: “¿Qué quieres conseguir?”. Esto permite concretar y saber exactamente cuál es el objetivo principal y posteriormente desarrollarlo. Una vez se sabe el “qué” se ha de pasar al “cómo”. El “cómo” facilitará averiguar el método o las herramientas a utilizar en el proceso. Después el “cuando” permite organizar y realizar el “cómo” a partir de la variable del tiempo. Finalmente, el “por qué” proporciona el motivo de las acciones y podemos identificar la motivación que ayudará al paciente a seguir en los momentos de debilidad.

Los objetivos, en resumen, aportan definición, dirección, visión y motivación.

A la hora de trabajar en los objetivos se ha de tener en cuenta que cuantos menos objetivos se propongan más fácil será focalizar la atención y concentrar la energía. Si se quieren lograr muchos objetivos al mismo tiempo hay más posibilidades de que el paciente se sienta abrumado y ansioso. Cuantos menos objetivos, más fuerza para afrontarlos y más capacidad para asimilar aprendizajes.

A medida que avanza la práctica el paciente va desarrollando herramientas, evoluciona como ser humano y puede ir encontrando sus propios propósitos de vida que le permitan disfrutar de una existencia plena.

Finalmente, el simple hecho de desarrollar objetivos permite que el paciente adquiera consciencia de sí mismo. Esto da pie a que se generen nuevos objetivos que le lleven a un círculo virtuoso de autorrealización y autoconocimiento, y así poder superar la adicción.