enero 4, 2022

¿Cómo procedemos terapéuticamente?

Partamos de una realidad, el tratamiento ambulatorio (una cita o más por semana a nivel externo) para personas que consumen cocaína u otras sustancias, y en función de si son ya adictos o no, tiene el riesgo de no contar con la perseverancia del paciente y, por tanto, fracasar en poco tiempo.

Analicemos lo que ocurre:

Hay dos tipos de pacientes fundamentalmente:

  • El que considera que tiene un problema grave de adicción, viene por su propia voluntad e, incluso, tiene cierto nivel de desesperación personal (a veces, “porque lo ha probado todo”).
  • El que considera que tiene un problema que cree puede controlar, que no es tan grave y viene por sugerencia o presión externa (pareja o familia).

Para un nivel de adicción elevado es recomendable un ingreso en un centro público o privado, puesto que a nivel ambulatorio las posibilidades de éxito son menores.

Con los niveles bajos y medios de consumo puede suceder lo siguiente:

  1. Alta motivación por la terapia (es un estímulo nuevo).
  2. Fidelidad a la terapia en las primeras sesiones
  3. Fallos en la asistencia (justificados por cualquier motivo)

Sabiendo esto, y siendo realistas, nuestro planteamiento terapéutico requiere de un compromiso mensual. Es decir, el paciente tiene que asumir la continuidad de la terapia mensualmente, y eso implica cuatro sesiones individuales y, cuando se abre nuevo grupo de entre cinco y diez participantes, dos sesiones individuales y dos grupales al mes. Los grupos ayudan al compromiso terapéutico y ofrecen soporte mutuo entre los participantes.
Por tanto, el compromiso terapéutico, se renueva cada treinta días, evitando los fallos de asistencia sin motivación que los justifiquen.

Dejar la cocaína o una adicción requiere de un trabajo permanente y perseverante.
Es muy difícil, en terapia externa como la nuestra, que no se produzcan recaídas y lo habitual es dejar el consumo o la adicción de un modo aproximado a como indicaría este gráfico:

Es decir, la superación de la adicción o del consumo, en caso de perseverar en la terapia, se produce con altibajos, aunque llegado un momento puede suceder que el paciente entre en un punto de inflexión sin retorno, es decir ya no vuelva a consumir más.

Debemos recordar que nuestro método no se basa en el control de la voluntad, sino en el desarrollo de la parte sana de la psique, de tal modo que llegue un momento en que el “complejo autónomo” (mecanismo psíquico) en que se ha convertido la adicción quede minimizado hasta tal punto que pueda ser eliminado.

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